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Por msolana, hace 3 días

Los peatones atropellados tienen más riesgo de morir por lesiones internas y en vasos sanguíneos que por daños en la cabeza y las extremidades

En la investigación han participado los profesores María Seguí-Gómez, Carlos Arregui y Francisco J. López-Valdés. *Fotos: Manuel Castells* El European Center for Injury Prevention [1] (Centro Europeo para la Prevención de las Lesiones) de la Universidad de Navarra ha realizado un estudio en el que se demuestra que las lesiones con más peligro de muerte tras un atropello son los daños internos y en los vasos sanguíneos, no en la cabeza o las extremidades, como era la opinión mayoritaria. Esta investigación, en la que han participado los profesores del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública [2] María Seguí-Gómez, Carlos Arregui y Francisco J. López-Valdés, ha sido publicada en la revista /Accident Analysis and Prevention/. En el estudio se utilizaron datos de altas hospitalarias procedentes de ocho países europeos -Bulgaria, Eslovenia, España, Hungría, Noruega, Países Bajos, Portugal y Suecia- y se analizó la información de más de 10.000 peatones que habían sufrido 20.000 lesiones. La conclusión a la que llegaron los expertos fue que los problemas más frecuentes en accidentes son las fracturas (con un 51,1%) y las lesiones internas (un 21,3%). Sin embargo, el mayor riesgo de muerte corresponde a estas últimas y a daños en vasos sanguíneos. Por otro lado, las lesiones en cabeza y extremidades inferiores tienen un riesgo de muerte de un 26%. “Entre ellas, las de columna y tórax muestran un mayor riesgo para la vida, y los daños en cadera y extremidades inferiores constituyen la causa más frecuente de limitación funcional un año después del alta hospitalaria”, aclara María Seguí, directora del centro. *8.500 peatones fallecen al año en la UE* En Europa alrededor de 50.000 personas mueren anualmente debido a lesiones derivadas de colisiones de tráfico. De ellas, 8.500 son peatones. “A este respecto, contamos con muy poca información sobre los patrones de lesión en viandantes, por eso no podemos priorizar las medidas necesarias para prevenir daños. La mayoría de los estudios se limitan a analizar el riesgo de muerte de peatones respecto a conductores”, aclara la investigadora. Como consecuencia, el principal objetivo del estudio, realizado por profesores de la Facultad de Medicina [3] de la Universidad de Navarra, consistió en crear un punto de referencia para evaluar la efectividad de las estrategias actuales de prevención de lesiones; así como diseñar nuevos patrones más efectivos, también desde el punto de vista de la ingeniería y la fabricación de automóviles. [1] http://www.unav.es/ecip/ [2] http://www.unav.es/departamento/preventiva/ [3] http://www.unav.es/medicina
Por eojer, hace 1 mes y 7 días

El aumento de peso en mujeres se relaciona con dietas muy energéticas, ricas en grasas saturadas y grasas «trans»

Maira Bes. *Foto: Manuel Castells* Tras un estudio prospectivo realizado durante ocho años con 50.000 mujeres norteamericanas, la investigadora y profesora de la Universidad de Navarra Maira Bes-Rastrollo ha puesto de manifiesto que su aumento de peso se relaciona con dietas muy energéticas (con muchas calorías), el consumo de grasas saturadas y grasas "trans". El trabajo, del que también son coautores los profesores Rob Van Dam -de la Universidad de Singapur [1]-; Tricia Li, Laura Sampson y Frank Hu -docentes de la Universidad de Harvard [2]-; y Miguel Ángel Martínez-González -catedrático de Medicina Preventiva [3] de la Universidad de Navarra- tenía como objetivo estudiar la relación entre la densidad energética de la dieta y la ganancia de peso en mujeres. Según la autora, los resultados mostraron claramente que un patrón de dieta con muchas calorías, grasas saturadas (procedentes de carnes, embutidos, comida rápida y mantequilla), grasas tipo “trans” (presentes en bollería industrial, algunas galletas y comida rápida), hidratos de carbono refinados (abundantes en dulces, arroz y pan blanco) y refrescos azucarados son fuertes predictores de mayor ganancia de peso. Asimismo, los expertos hallaron que el consumo de verduras y frutas prevenía frente a este problema, “lo que vuelve a indicarnos las bondades de las dietas ricas en estos alimentos”, puntualiza Maira Bes-Rastrollo. ** *American Journal of Clinical Nutrition * Por otro lado, las voluntarias variaron de peso en función de la cantidad de comidas individuales y bebidas energéticas ingeridas. “Sin embargo”, aclara su principal autora, “las recomendaciones de salud pública no advierten de este matiz y no indican los valores energéticos de raciones individuales de comida y bebida”. El trabajo ha logrado el premio anual al mejor artículo original de Epidemiología y/o Salud Pública concedido por el Grupo EJE (Grupo Español de Jóvenes Epidemiólogos) [4], cuya entrega tendrá lugar en el próximo encuentro anual del Grupo. Además, la investigación se ha publicado en una de las revistas más prestigiosas de su área: /American Journal of Clinical Nutrition/. La profesora de la Universidad de Navarra Maira Bes-Rastrollo ha sido acreditada recientemente por la ANECA como profesora titular de Medicina Preventiva y Salud Pública. Cuenta con más de 50 publicaciones internacionales y ha realizado estancias postdoctorales en las Universidades de Harvard (Massachusets) y Loma Linda [5] (California). [1] http://www.nus.edu.sg/ [2] http://www.harvard.edu/ [3] http://www.unav.es/departamento/preventiva/ [4] http://www.grupoeje.org/ [5] http://www.llu.edu/
Por eojer, hace 7 meses y 16 días

«La obligatoriedad de impartir una asignatura de educación sexual puede imponer planteamientos sin fundamento científico»

El profesor Jokin de Irala, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. *Foto: Manuel Castells* “La obligatoriedad de impartir educación sexual en la escuela plantea un problema: que se pretendan imponer planteamientos sin fundamento en las evidencias científicas actuales; cuestiones muchas veces opinables e incluso contrarias al interés general”, afirma Jokin de Irala, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. El tema cobra actualidad ante la aprobación en el Congreso de los diputados de la nueva ley del aborto, en cuyos primeros artículos se establece la educación sexual de los niños a cargo del Estado. Según este experto, “la responsabilidad de la educación afectivo-sexual es de los padres. Los legisladores deben garantizarles que puedan formar a sus hijos según sus valores y que todo el sistema educativo respete la diversidad de convicciones”. En este sentido, reivindicó una sana educación sexual y afectiva de padres y madres, apoyados por los docentes: “Ellos son quienes mejor conocen a sus hijos y quienes desde el amor, la cercanía y el trato diario pueden ayudar mejor a un joven a educar su carácter y prepararse para el amor”. Para ello, apostó por que los progenitores actualicen su formación para responder así a los retos educativos actuales: “Por ejemplo, a través de la lectura de textos fundamentados en la medicina basada en evidencias, la participación en escuelas de padres o la realización de cursos de formación presencial o a través de Internet”. El profesor de la Facultad de Medicina [1] aseguró que “la juventud recibe mucha información sobre sexualidad. Sin embargo, esta característica coexiste con cierto analfabetismo afectivo, sensación de infelicidad y fracaso en cuestiones relacionadas con amor”. En su opinión, es el resultado de insistir en los aspectos biológicos de la información sobre sexualidad sin ayudar a los jóvenes a desarrollarse como personas capaces de amar: “Una educación sexual sin valores es una llamada a la experimentación sexual. Y la experimentación sexual, con o sin preservativos, está llena de riesgos”. *Proteger la salud sexual sin eliminar al más débil*     Por otra parte, señaló que la salud sexual y reproductiva debe protegerse desde la Salud Pública. “’Salud sexual y reproductiva’ significa, entre otras cuestiones, decidir cuándo y cómo favorecer o evitar un embarazo”, afirmó. Sin embargo, explicó que cuando hay embarazo “no se debe hablar de ‘derecho a la salud sexual y reproductiva’ para ‘interrumpirlo’, porque está en juego el derecho a seguir viviendo de otro ser humano: el más indefenso de la sociedad”. “En el siglo XXI -dijo el experto- tendríamos que ser capaces de poseer más imaginación y humanidad para solucionar un problema, donde están involucrados tres seres humanos (el no nacido y sus padres biológicos), sin necesidad de eliminar a uno de ellos”. Asimismo, indicó que aducir la salud sexual y reproductiva para facilitar el aborto es un contrasentido “porque estudios actuales señalan las personas que abortan sufren más problemas de salud mental que aquellas que deciden seguir adelante con su embarazo”. [1] http://www.unav.es/facultad/medicina/
Por eojer, hace 7 meses y 21 días

Picoteo: un precursor de la obesidad o un hábito saludable

La doctora Maira Bes-Rastrollo ha dirigido el estudio. *Foto: Manuel Castells* ¿Es usted una persona que picotea de forma compulsiva? La Organización Mundial de la Salud estima que en 2025 habrá más de 2.000 millones de adultos que sufrirán sobrepeso y 700 millones que serán obesos. Ante esta situación, los investigadores buscan continuamente cómo conocer mejor los factores de riesgo asociados a la obesidad. En este contexto, una investigación dirigida por el departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública [1]de la Universidad de Navarra, publicada en la revista "Clinical Nutrition", muestra a través de un estudio longitudinal que el hábito de picotear entre comidas se asocia a un mayor riesgo de desarrollar obesidad. En el estudio tomaron parte 10.162 graduados universitarios con una media de edad  de 39 años. Fueron seguidos durante más de 4,5 años y sus hábitos dietéticos fueron evaluados mediante un cuestionario de 136 ítems, previamente validado en España. Se recogió el peso y el índice de masa corporal al inicio del estudio y en los sucesivos periodos de seguimiento. Aquellos participantes que solían picotear entre comidas tenían un riesgo significativamente superior de ganar peso que los que no lo hacían. De hecho, éstos presentaron un 69% más de riesgo de convertirse en obesos durante el seguimiento. Los alimentos objeto de este hábito eran principalmente snacks altamente energéticos como embutidos, chocolate, bollería industrial y refrescos azucarados. Estos snacks pueden contribuir a una ingesta energética diaria extra de 140 a 300 calorías por alimento, por lo que el consumo de solo algunos de ellos puede llevar claramente a un aumento en el peso corporal. Para reducir el riesgo, “las personas que picotean deberían considerar alternativas más saludables como un puñado de frutos secos o una fruta fresca”, comenta la doctora Maira Bes-Rastrollo, primera autora del informe. Este estudio está enmarcado dentro del proyecto SUN (Seguimiento Universidad de Navarra) [2], coordinado desde la Facultad de Medicina [3] de la Universidad de Navarra y en el que también colaboran otras universidades de toda España. Artículo completo [4] [1] http://www.unav.es/departamento/preventiva/ [2] http://www.unav.es/departamento/preventiva/sun [3] http://www.unav.es/facultad/medicina/ [4] http://www.sciencedirect.com/science?_ob=MImg&_imagekey=B6WCM-4X71NR5-1-1&_cdi=6742&_user=766132&_orig=search&_coverDate=09%2F13%2F2009&_sk=999999999&view=c&wchp=dGLzVtz-zSkWz&md5=f099f76c191c3088c9dbbf06f3ff0bb3&ie=/sdarticle.pdf