Grupo de alumnas cooperando en Perú.
*Foto: "cedida"*
Once estudiantes de Enfermería de la Universidad de Navarra han pasado un
mes este verano como cooperantes en la ciudad peruana de Chiclayo, al
noroeste del país.
Las futuras enfermeras tenían como objetivo impartir un programa de salud
escolar, atención sanitaria y formación de promotores locales en un área
donde existe una gran degradación socio-sanitaria y altas tasas de
mortalidad materno-infantil.
Antes de su viaje, recibieron varias sesiones de formación sobre el país y
las principales carencias de su población. Para Sonsoles Martín, enfermera
de la Clínica Universidad de Navarra [1], “las charlas sirvieron para
conocer a las personas con las que íbamos a trabajar, enfermedades más
importantes, su terminología y distintas costumbres, aunque es imposible
imaginar la realidad en la que viven hasta que estás allí”.
Durante su estancia allí tuvo lugar la tragedia de las cuatro cooperantes
españolas que fallecieron en el país andino en un accidente de tráfico.
Sonsoles recuerda que el primer móvil en sonar para informarles de lo
sucedido fue el suyo: “En cuanto llegó la noticia, nuestros padres nos
llamaron. Fue algo que nos impactó bastante. Podía habernos pasado a
cualquiera. Perú tiene muy malas comunicaciones y se conduce
descontroladamente. A pesar de eso no vimos ningún accidente en el mes que
pasamos allí”.
Otra de las voluntarias, Ana Barricarte, subraya la acogida que recibieron:
“Fue inmejorable. La gente allí es muy hospitalaria y agradecida, aún sin
tener casi nada material que compartir”.
*
Volver a Aldeas Infantiles*
Sonsoles Martín destaca que las dos primeras semanas trabajaron en un
hospital y en un centro de salud, lo que les sirvió “para aterrizar en la
realidad de los sanitarios que trabajan sin apenas recursos”. Las dos
siguientes semanas colaboraron en un proyecto de Cáritas preparando a
futuros “promotores de salud” y trabajaron en otros proyectos como el de
Aldeas Infantiles, a donde les gustaría volver el próximo año: “Allí
podríamos ayudar con la educación de padres, niños, familias, facilitar
apoyo sanitario y nutricional, puesto que los niños ni siquiera cuentan con
la cantidad de leche que necesitarían”.
Las once cooperantes fueron Lucía Rodríguez de Blas, Mercedes Chapa Luco,
Leyre Satrústegui Ollaquindia, Olatz Alkorta Martín, Carla Lasuen Mínguez,
María Pilar Iglesias Pérez, Izaskun Elustondo Oyarbide, Irune Alvarez
Arregui, Verónica Soto Martínez, Rebeca Salinas Bazán y Ana Barricarte
Barasoain. Junto con ellas viajaron tres enfermeras de la Clínica
Universidad de Navarra, Sandra Tricas -profesora de la Escuela-, y
Purificación Díez -la secretaria académica-. El centro académico ya
desarrolló en Perú un proyecto similar de educación y atención sanitaria
en los años 97 y 98. Todos los veranos, además, animan a los estudiantes a
participar en actividades de voluntariado y ayuda social, que en años
anteriores les han llevado a México y Portugal.
[1] http://www.cun.es/